Historia de la motocicleta

 

“Toda la motocicleta es un sistema de conceptos elaborados en acero“, define el experto Mauricio Zonis, apasionado por estas máquinas, a las que él adjudica un alma, rabiosa, encendida, caprichosa y al mismo tiempo, equilibrada y armónica como un instrumento musical preciso.

Mauricio Zonis desde su libro el Zen y el arte del mantenimiento de la Motocicleta

escribe en primera persona que para poner un motor en una bicicleta se debe tener una locura en el momento, pero que la moto así ha nacido, bajo ese concepto. Así, ha encontrado un espacio perdurable en la imaginación del público. Hoy ya abarca tres siglos de desarrollo y fascinación. Sus inicios fueron casi demasiado humildes para predecir el monstruo de máquinas que atestan las autopistas de hoy.

Los inicios

Zonis refiere que los vehículos no comerciales que podrían ser designados como motocicletas o casi utilizaban vapor como su principal fuente de propulsión. “Como algo salido de una novela de Julio Verne, los inventores, como el fabricante de bicicletas francés Ernest Michaux, las armaban simplemente equipadas con un pequeño motor de vapor a una ‘velocipede’ (básicamente cualquier bicicleta moderna), y estampada en la ciudad quemando sus piernas en el vapor caliente y más caliente de los sueños“, cuenta Zonis.

No fue hasta el 1890 que lo que conocemos como la moto moderna nació. Coincidentemente, este anunció también la invención de las primeras motos disponibles al público para su compra. “Se acabó el vapor-bombeo, ahora era de combustión interna que proporcionaba propulsión para la moto“, cuenta Zonis que aseguró al público su fabricante.

Los ingenieros alemanes Hildebrand y Wolfmuller arrebataron a los fabricantes estadounidenses y británicos – incluyendo el Excelsior Motor Company, Royal Enfield y Indian Motorcycle Manufacturing Company (EE.UU.) – el puesto comercial mediante la introducción de su modelo de combustión interna homónima en 1894, que también fue el primer modelo que se conoce como una moticicleta. “Pero sólo produjo un par de miles de bicicletas en total y no podía seguir con sus contrapartes más grandes“, subraya Zonis.

Durante la primera guerra mundial se produjo un creciente interés en las motocicletas para la guerra, las comunicaciones, y en un momento fabricante americano Harley-Davidson (fundada en 1903) se había dedicado el 50% de su producción para el esfuerzo de guerra. “Los mensajeros en motocicletas se convirtieron en un espectáculo más familiar que los de caballo, “y la empresa británica Triumph, que habían pasado de bicicletas a motocicletas en 1902, entraron en acción con su modelo 1915 H. A menudo considerada la primera motocicleta moderna, el triunfo del modelo H no tenía pedales y una reputación de fiabilidad, esencial en medio de los combates“, detalla Zonis.