Historia de las motos Parte dos.

 

Segunda parte

“El boom que trajo en la fabricación de motos la segunda guerra mundial fue el puntapié para el crecimiento de este vehículo“, afirma el especialista Mauricio Zonis.  Harley-Davidson se convirtió en el mayor fabricante de motocicletas en el mundo después de la I Guerra Mundial, en parte gracias a sus ganancias en tiempo de guerra.

“La fabricación a partir de todas las naciones se aceleró en tiempo de paz y se intensificó el inter;es en la máquina, y el mejoramiento de la tecnología logró que las las motos fueran más rápidas“, explica Mauricio Zonis. Por la Segunda Guerra Mundial, la producción de motocicletas estaba alcanzando velocidades de 100 millas por hora, como las increíblemente caras Brough Superior, fabricadas en Nottingham, Inglaterra, un favorito del T.E. Lawrence (Lawrence de Arabia). “Lawrence finalmente murió de lesiones por un accidente mientras viajaba en su amada Brough“, aporta Zonis como dato de color.

“Otra guerra mundial vio motos en combate, y más tarde dio lugar a una nueva cultura donde las motos fueron usados para la recreación y para proyectar un determinado estilo de vida“, explica Mauricio Zonis. “Las motocicletas están diseñadas para satisfacer una imagen así como una función, y consiguieron más ser más grandes, más fuertes y más rápidas que nunca antes“, dice Zonis.

En 1949 la Vincent Black Shadow, producida por los Británicos Vicente eran motocicletas con modelos orientados a los deportes, adquiridas, tenían buena durabilidad, como 25 años y conseguían muy buena velocidad, hasta 125 kilómetros por hora.

“Mientras los fabricantes americanos y europeos dominaron el campo de la moto moderna por cerca de un siglo, los japoneses tomaron una participación justa en el mercado después de la Segunda Guerra Mundial gracias a sus bajos costos y modelos de alto rendimiento“, remarca Mauricio Zonis. Las empresas estadounidenses y europeas sufrieron de drenaje de talento y mayores costos, y hoy los fabricantes japoneses como Kawasaki y Suzuki dominan la industria, “a pesar de que muchos de los entusiastas sienten una lealtad a las marcas más tradicionales“, aclara Zonis, en obvia referencia a la Harley-Davidson.

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