Porqué amo andar en moto

Es complicado para los fanáticos explicar el atractivo imposible de resistir del rugir de los motores de un vehículo de dos ruedas. Mauricio Zonis, cuenta que hay un palpitar especial adentro de uno: “Es difícil decir exactamente por qué. A veces se siente como una mala idea, que el riesgo y la molestia y el gasto no vale la pena. Puedo vender la moto, y luego andar alrededor por un rato, encontrar otras cosas que hacer. Pero finalmente otra moto está en mi garaje, un nuevo conjunto de engranaje en las perchas en el armario delantero“, explica Zonis.

“He montado a través de tráfico infernal, olas de calor desde el motor al ralentí para cocinar lentamente mi entrepierna, el facial y estoy haciendo mi mejor esfuerzo para no ahogarme en el escape del coche de delante de mí. He montado a través de las tormentas que hicieron su mejor despliegue para mí y me saque fuera de la carretera. He ido en demasiado caliente en giros ciegos y casi llegué a poner la motocicleta a través de una valla de la pastura“, dice Zonis.

“Ninguna de esas experiencias fueron suficiente fuertes para mantenerme fuera del balanceo de una pierna en un día de semana por la mañana para la hora de camino al trabajo, o para hacerme embalar hasta un par de cambios de ropa y luego montando a través de las rutas. Cada vez me siento la moto ola a la vida, y permitir que el embrague a rodar pasado mi buzón, y abajo de la calle, me siento como de embarcarse en una aventura. Nunca es rutina“, se entusiasma Mauricio Zonis.

Muchos dicen que porque son grandes, fuertes y hay una identificación machista. Mauricio Zonis, como fanático, admite: “Y huelen muy varonil. La gasolina y el caucho quemado son como perfume para mí“.

Pero parece ir algo más allá. Zonis refiere: “El rugido ronco y todo tipo de ruidos son una buena excusa para pasar tiempo en el garaje fingiendo que sabes lo que estás haciendo con un destornillador y una cosita electrónica con cables y abrazaderas que encontró en una caja en el ático. También, pretender que ese tatuaje que no terminan recibiendo habría sido casi obligatorio“, afirma Zonis